Tres meses y preparando el veranito

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Anoia

25/07/2018

En unas horas cumpliré tres meses y puedo afirmar que fumar ha desaparecido completamente de mi rutina; como no tengo tabaco en mi entorno es mucho más fácil olvidarlo. Pese a todo aún hay ocasiones en que pienso "esta es una situación en la que antes habría fumado", y si me empeño en agarrar esa idea me invade la melancolía, pero hay en ello cierta voluntariedad y complacencia en la autodestrucción, como rascar la costra de una herida que aún no ha terminado de curar, aún sabiendo que no debemos. Sigo entrando a diario para leer los viejos blogs, siempre encuentro alguna reflexión interesante, pero me pregunto si no debería intentar olvidarme definitivamente y escribir sólo para celebrar alguna fecha señalada.

La ansiedad y los problemas de concentración no han desaparecido, sí noto mejoría, pero muy, muy lenta; ya no me duele tanto la mandíbula, que sigue algo tensa; mis sesiones de estudio son más largas. No sé a quién leí que esto era como un huracán, el mono físico pasa rápido, pero los daños que causa permanecen más tiempo. Si hacen falta años para recuperar los pulmones y el corazón, no veo por qué iba a ser distinto para las funciones cognitivas (memoria de trabajo, control de la impulsividad), que ya no carburan solas sin nicotina. Otras drogas te fríen los sesos para siempre.

Las diferencia con el segundo mes es que ahora pensar en fumar para arreglar esos problemas está fuera de mi esquema mental, de la misma forma que no se me ocurriría beber Whiskey o fumar canutos si tuviera problemas para dormir, y eso que hablamos de drogas que 1. Dan sueño 2. No me han causado adicción hasta la fecha. Como no soy adicta no pienso en ellas antes que en tomar una valeriana o un vaso de leche caliente.

Otra curiosidad: vuelve a apetecerme mucho más tomar café, que me había estado quitando los últimos años. La cafeína es adictiva y yo tomaba mucha; para mí un día sin café significa un dolor de cabeza horroroso. Ahora sólo bebo "uno" (una cafetera de tres tazas) por las mañanas , pero últimamente siento el tirón después de comer, o incluso por la tarde-noche. Algo me está diciendo el cuerpo. En fin, una cosa cada vez.

Le he dado una nueva oportunidad a la meditación; en vez de agobiarme con si la hago bien o mal me la planteo a mi manera, en su sentido más literal de "pensar". Nada de vaciar la mente o contar respiraciones: me siento con la espalda recta, cierro los ojos y durante 20 minutos dejo que las ideas vayan y vengan a su aire, sin intentar moldearlas o darles un orden, como si viera pensar a otro. A veces termino más relajada, otras no, porque algún recuerdo me trae emociones muy intensas. En cierta manera reemplaza al cigarro en una de sus viejas funciones: el momento de reflexión en soledad, igual que este diario.

Como digo, fumar ya no pertenece a mi vida cotidiana; el problema es que ahora viene todo un mes de "no cotidianidad", voy a España y la excepción será la norma, seguiré estudiando pero tendré mucho tiempo libre, mucha playa, mucha terraza y muchos fumadores cerca, así que recupero la estrategia inicial y planifico las contingencias:

  1. Visualizaciones: Me imagino de forma realista las situaciones en que pienso que me apetecerá un cigarro pero no fumo (esto lo saqué de la web de una psicóloga con consejos para relajarse y afrontar los miedos).
  2. Lista de lecturas absorbentes y revistas de pasatiempos: me pasa siempre que cuando por fin puedo leer tranquila ya he olvidado qué libros me interesaban y acabo aburrida, fumando y mirando el móvil o con cualquier otro bodrio que cae en mis manos por casualidad. Cuando lleguen los tiempos muertos tendré a mano varios para elegir. También me gusta mucho echar el rato con crucigramas y sudokus, ahora ya no necesitaré hacer malabarismos con el boli, la revista y el cigarro.
  3. Deporte: ya busqué un gimnasio. En la playa y la piscina más nadar y menos baño de sol.
  4. Limpieza dental: esto lo hace la gente los primeros días después de dejarlo, pero en España me cuesta casi la mitad y es una motivación añadida.
  5. En casa de mi madre no entraré en el cuarto donde fuma y tendré siempre infusiones y chicles o caramelos a mano.
  6. Moderar el alcohol para no acabar piripi y deseando un cigarro. Beberé solo claras y tintos de verano, o alternaré con limonadas y té helado, que también me gustan mucho. Así mantengo el control sin pensar que me estoy quitando otra cosa más.
  7. Voy a contar a todos los familiares, amigos y conocidos que me encuentre que lo he dejado.

Otros aspectos de en mi vida podrían ir mejor, pero con el tema dejar de fumar estoy muy satisfecha.

3 comentarios

Desde mi humilde morada, quiero hacerte llegar mi voz en forma de palabras sobre tu vuelta a España y los peligros que tendrás que sortear para no sucumbir ante las garras de la nicotina. Permite que, como un modesto integrante de este foro que intenta aportar luz y paz a sus miembros, me atreva, con tu presunta aquiescencia, a manifestar mi consideración al respecto:

        Tía, ten cuidao con el alcol !!!

 

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Enviado por Steppen el Mié, 25/07/2018 - 20:56

Jajaja, pues sí, tengo mucho peligro con un cubata en la mano, por eso lo tiento poco. Mis cogorzas son leyenda: me las tienen que contar porque yo no me acuerdo.

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Enviado por Anoia el Jue, 26/07/2018 - 18:42

A pasar muy buen verano, ya verás como es mucho menos de lo que parece

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Enviado por Kike002 el Vie, 27/07/2018 - 17:19