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48 días

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Anoia

13/06/2018

Ohmmmmmmm...

  1. La vida es básicamente dolorosa

  2. La causa del dolor es el deseo

  3. Se elimina el dolor eliminando el deseo

  4. Sólo se puede extinguir el deseo siguiendo el camino de las Ocho Vías: corrección de opinión, intención, habla, acción, vida, esfuerzo, atención y concentración.

Cuando aprendí estas cosas en el instituto basculaba entre la indignación y la chirigota, con aquellas conversiones en masa tras Richard Gere y la farándula noventera. No me percaté entonces de lo que ahora me parece cristalino: Siddharta estaba dejando de fumar. Y aquí estoy, con mi ateísmo completamente intacto, eliminando el deseo por la Vía de la Corrección, eso que el amigo Wallace.01 con mucho tino denominó "mutar de Simpsons a Flanders": comida sana, cremita facial, respiración profunda, meditación, mindfullness, relajación muscular progresiva, pilates, yoga, Chi Kung, libros de autoayuda... me he transformado a lo ninja y sin llegar a los cuarenta en un cliché andante: Señora Mayor Con Mucho Tiempo LibreTM, con su bici de paseo, su esterilla de foam, sus infusiones y hasta sus sofocos, por obra y gracia de este pobre cuerpo mío donde, no sé si por el humo o los genes, hace ya casi un lustro que los estrógenos se dieron a la fuga.

¿Y tanto circo para no fumar? Ciertamente no hace falta, pero, como esas doñas con el nido vacío, una empieza a sospechar que se ha estado perdiendo algo, que ha vivido demasiado tiempo hacia fuera, pendiente de los demás, y decides mirar, como Unamuno, no adelante, sino adentro. Podría ser exactamente la misma persona, con las mismas costumbres, sólo que sin fumar, pero tengo tantos planes y tantas ganas de reunir fuerzas para cumplirlos que voy como un niño chico con un palo, a todo le atizo por ver si suena.

Me prometí que 2018 sería mi año, por tres motivos:

  1. En 2018 volvería a hacer deporte y comer bien, recuperando así un peso saludable.
  2. En 2018 terminaría los estudios que empecé, literalmente, el siglo pasado
  3. En 2018 dejaría el tabaco.

Sobre 1: hago deporte e intento comer bien, pero ya recuperé cuatro de los cinco kilos que había perdido. Sobre 2.: se acaba el plazo para entregar el Trabajo de Fin de Grado y me veo totalmente incapaz de concentrarme. De ambas cosas culpo al no fumar, lo que hace tambalear el punto 3., aun sabiendo de sobra que la causa es el haber fumado en primer lugar.

Vale, no es un drama, puedo postergarlo ooootro año más mientras me recupero; pero no me gustaría asociar mi primer año de abstinencia a dos fracasos, a este lastre físico e intelectual que me impide cerrar etapas.

Y si me fumara un cigarro.... ¿qué pasaría?

Que en lugar de dos tendría tres fracasos.

Ohmmmmmm....

Hola valientes!

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aquiestoy

12/06/2018

Buenos dias, 

Tengo 46 años, lo he intentado unas cuatro veces, siempre con alguna ayuda,.champix, parches. He estado años sin fumar, pero por circunstancias de la vida...cai de nuevo.

Ahora que me he estoy recuperando de un resfriado que me bajo al pecho...y me noto tan cargada...he decidido iniciar de nuevo el proceso de dejar de estar enganchada a este vicio tant jodido...con perdon. Que te machaca y encima te gusta...

Bueno estoy en el segundo dia de champix, pero creo que empezare antes a dejar el tabaco del todo, en realidad champix te hace estar mas relajado...no? que mas da empezar mñana que de aqui a 6 dias.

CUanto antes...mejor! 
Un abrazo ! 

5 semanas 3 días

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Anoia

03/06/2018

Temo que no tengo más notitas diarias que transcribir, pues las obligaciones y la lectura consumen todo mi tiempo. Estoy viviendo un periodo de enorme estrés debido a exámenes e inaplazables entregas de trabajos que, sumado a otros problemillas previos, me impiden el adecuado ejercicio de introspección diaria que ahora se transforma en reflexión dominguera. 

Lo positivo: ya he vivido varias situaciones, tanto placenteras como estresantes, que he superado bastante bien sin fumar. Desde que empecé me han ayudado mucho varias cosas:

  1. Infusiones: muchas y variadas, a todas horas, a ser posible sin cafeína/teína, aunque sigo tomando mi café mañanero, todo sin azúcar. Frutos secos, chocolate con el mayor porcentaje de cacaco disponible y palitos de zanahoria con una salsa de yogur cremoso natural y eneldo. El peso sigue ahí, ahí, algún homenaje amenazó con subir de los tres kilos pero parece que se mantiene.
  2. Ejercicio: también variado, al menos 5 horas a la semana, relativamente suave, que son muchos años sin moverme. Aún no pongo a prueba el fondo, pero mi elasticidad y fuerza mejoran por momentos. No quiero parecer una obsesa y sé que esto ya lo dije respecto a la capacidad pulmonar, pero ¡cómo mejora el sexo!; ni "ponte asá, que pesas mucho", ni un tirón traicionero, ni nada.
  3. Lectura sobre tabaco y adicción: en esta mi obsesión investigadora voy poco a poco reuniendo una pequeña base de datos sobre tabaquismo que me gustaría compartir y comentar más adelante. Los antiguos blogs de esta página también están llenos de testimonios estupendos, algunos con muy buena calidad literaria. También leo sobre técnicas de relajación y de control de las emociones, mi asignatura pendiente es ponerlas en práctica de manera sistemática para que sean realmente efectivas cuando las necesite.
  4. Expresión de sentimientos / aburreovejas: escribiendo un diario, pero también conversando con mi marido y mis amistades, o incluso con mi hija, a la que he soltado unas chapas impresionantes para que no empiece a fumar, ahora que se acerca a la edad en que yo lo hice.
  5. Lo que llaman "enriquecimiento ambiental": Un entorno de cero tabaco por una parte, que ahuyenta los estímulos para fumar, y una gran variedad de actividades alternativas agradables: el mencionado ejercicio, crucigramas y sudokus, escuchar o tocar música, una conversación, tomar el sol, bailar, ir al parque, eventos al aire libre, excursiones, cine... Tengo unas cuantas actividades de recambio por probar, como tejer o hacer ganchillo (nunca aprendí) o libros de estos de pinta y colorea con mandalas u otros diseños, que ahora se llevan mucho entre adultos...

Lo negativo: Tras 38 días sin tabaco (tan poco y parece que hubiera pasado una eternidad) sólo puedo decir que las cosas siguen más o menos igual que hace dos semanas. Psicológicamente atravieso un momento de, llamémoslo resignación. Me resigno a no fumar como si padeciera una enfermedad terminal u otra "causa de fuerza mayor" semejante que me lo impidiera. Me resigno a no fumar como me resignaba a fumar cuando quería dejarlo pero no me atrevía a intentarlo, como quien se resigna a morirse algún día... porque es inevitable.
El cómo he llegado a esta conclusión, siendo mi única y exclusiva decisión el dejarlo, dependiendo sólo de mí encender otro cigarro, es un misterio. Quizás necesito creerlo para justificar mi propio camino: si lo dejé porque quise eso significa que también fumé 22 años porque quise; mejor una versión en la que primero fui víctima de una adicción incontrolable y después de la necesidad de abandonarla. Vivo sin tabaco como si fuera el producto de una renuncia irrevocable de la que no hubiera sido plenamente consciente. ¿Que quiero fumar? pues me digo que no, que no puedo, que ya no, que qué le vamos a hacer, que qué remedio. Y sé que no es la mejor actitud, pero ahora mismo es la única que vale.

9 meses sin fumar

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loser

01/06/2018

Alaaaaaa un embarazo completito sisssssss llevo nueve meses sin fumar !!!

Increible pero cierto y mira que lo he pasado mal ...... sobre todo en Diciembre y Enero, luego fué bajando poco a poco todo tipo de sintomas . Mi médico quedó aburrido de mi ( lo sé ) . 

Creo que mi cuerpo ha reaccionado al abandono de la nicotina a gritos ... pero yo gritaba más. 

Ahora mismo creo que estoy en paz. Me falta muy poco para llegar al año y seré una exfumadora legalmente .

ánimo a todos los que están en el camino, poco a poco lo vamos logrando 

Impresiones (3)

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Anoia

25/05/2018

12 días sin fumar

Hoy salí a la terraza por primera vez y me senté en la tumbona donde siempre fumaba. Me llevé una infusión, recliné el respaldo y disfruté de la luz y el calor, que es algo que en Canarias uno no aprecia por omnipresente y hasta cansino pero aquí se vive como un lagarto, reptando al balcón cada vez que intuyes un rayito de sol. Así me quedé dormida hasta que vino la familia y pasamos un rato agradable charlando; no pensé para nada en el tabaco, fue estupendo.

13 días sin fumar

68,5 kg. Casi he vuelto a mi peso al dejar de fumar. El ejercicio debe estar ayudando o como menos sin darme cuenta.

16 días sin fumar

Ayer desperté varias veces por unas pesadillas pese a que no suelo soñar, ni bien ni mal; fumaba en todas.

Aunque técnicamente mi casa siempre ha sido -excluido el balcón- zona de no fumadores, la semana anterior me había resultado imposible concentrarme, así que apliqué la recomendación de ir a sitios que no asocie con fumar y marché a la biblioteca todos los días. Es un gasto innecesario en transporte y un desperdicio de espacio en el hogar -acondicioné mi oficina casera con mucho mimo, precisamente intentando reproducir ese entorno fresco, silenciosos y mullido, y esa paz interior que me producen las bibliotecas-, pero debo reconocer que ha sido realmente productivo: no me despisto pensando en otras tareas y sin las pausas del cigarro y las distracciones asociadas a la interrupción gano casi una hora.

El primer día no pude concederme un descanso: "¿para qué?, si no voy a fumar", pero cinco horas de literatura española de posguerra no hay cabezón que lo resista. Tanteo alternativas: comer frutos secos, estirar, comprar un chocolate caliente en la máquina, mirar por el ventanal, ir al baño, chatear, ojear los folletos de eventos o las secciones de música, películas y videojuegos... Por las tardes atiendo compromisos, tareas, deporte, cena y tele, todo del tirón. La saturación de actividades me impide pensar en tabaco, con prisa y sin pausa; lo siento realmente agotador. Me digo a mí misma que sin cigarro era igual pero me persuado regular. ¡Qué cansado es no fumar!

17 días sin fumar

Es increíble lo de mi marido, años protestando y cuando por fin lo dejo ni una palabra de aliento, no sé si es falta de fe o que prefiere no decir nada para no cagarla. A veces paso de refilón y suspiro fuerte para que me pregunte y meter la cuña de las lamentaciones. Nunca he sido la feliz poseedora de un carácter moderado, más bien al contrario, pertenezco a la escuela de Un día de furia: este mundo de grandes injusticias y pequeñas gilipolleces me mantiene en un estado de ira perpetua, reprimida, reconducida o racionalizada por mor de la paz familiar y social. No me creo más irritable que antes, pero sí expreso mis emociones con más facilidad y sin demasiados remordimientos, siento incluso un secreto regocijo por esta impagable ocasión para recitar mi libro de los agravios: es el mono quien habla, vida mía, ya tú sabes...

Es de agradecer que, en general, mi ambiente facilita mucho dejarlo, ambiente en parte creado por mí (reducción progresiva del consumo, lugares y contextos donde fumaba), en parte por circunstancias externas: mis amistades de aquí no fuman y las de allá siempre fueron anti-tabaco o lo dejaron jovencitos, hecho que no ayudó sino a reforzarme en el hábito, creyéndome como los últimos de Filipinas.

Vivo además en una zona residencial y en este país todo cierra a las 20:00 y los domingos. Para las máquinas de tabaco hace falta una tarjeta especial para comprar que nunca me molesté en adquirir. Rarísima vez salgo a pubs o discotecas y el alcohol lo consumo moderadamente. Con ello me refiero a baja graduación y pequeña cantidad cuando me apetece, no a ser abstemia entre semana pero juernes, viernes y sábados curda de whiskey y maratón con jarras de a litro, que es a lo que llamaba yo "moderado" hace una década.

Todo esto significa que si me diera un arrebato irrefrenable por fumar el esfuerzo necesario para conseguir tabaco me daría bastante tiempo para reconsiderarlo. Me pregunto a veces que pasará cuando abandone esta pequeña y plácida burbuja en la que me he instalado: empieza la temporada de asaderos y festivales; en verano un mes a España; me veo cual monja que sale del convento.

18 días sin fumar

Leí un artículo de un nutricionista referido a la comida, pero aplicable a otros ámbitos. Afirma que es mejor dejar de consumir alimentos perjudiciales que empezar a consumir alimentos saludables. Los comentaristas se lo tomaron con sorna: menuda obviedad ¿no?, si uno deja de comer un dulce lo tendrá que sustituir por otra cosa -no va a morirse de hambre- que será por fuerza más saludable; existe por tanto una relación directa entre dejar de comer lo menos sano y comer lo más sano.

Pero el problema del que advierte el autor es la inexistencia de una relación inversa: se observa con las campañas de alimentación para "comer más sano", como la de cinco raciones de fruta y verduras, que la gente añade alimentos saludables a su dieta sin eliminar el consumo de los perjudiciales; incluso acaban promoviendo la obesidad, porque se come más y el número de calorías (la fruta también tiene azúcar) se dispara. Algo parecido pasa con las horas de sueño, dormir hasta la una del sábado puede servir para sentirse más descansado, pero no regenera las neuronas destruidas por el insomnio entre semana.

Todo esto ocurre porque albergamos la falsa creencia de que un mal hábito se compensa con otro bueno y nos lleva a cosas como intentar "compensar" el daño del cigarro con ejercicio intenso, que es como taparse la cara porque se te ve el culo.

Medité mucho sobre ello sentada en la terraza, después de ver a un hombre ya más que maduro corriendo por el asfalto, bajo un sol de justicia y con audibles dificultades para respirar. Él pensará que es muy sano lo que hace, pero yo me permito dudarlo.

19 días sin fumar

Anoche me llamó desde España mi mejor amigo, que padece depresión, bebido y con una caja de antidepresivos en el cuerpo diciendo que quería morirse. Colgué, llamé a su familia para que lo llevaran al hospital y esperé hasta el día siguiente, sin fumar, porque ni había nada más que estuviera en mi mano hacer ni un cigarro iba a cambiarlo. Hoy me han dicho que está consciente y fuera de peligro. No deberíamos afirmar con tanta alegría aquello de "es solo psicológico". Psicológico no significa irreal ni carente de consecuencias físicas.

22 días sin fumar

Vuelvo a ser una marmota que duerme 8 horas y se levanta somnolienta. Problemas para dormir en general no había padecido, pero si es cierto que despertaba temprano y mucho más espabilada de lo habitual; supongo que mi cuerpo se habrá acostumbrado al oxígeno. Por el lado bueno, tampoco siento ya ese hambre voraz a todas horas, aunque en un arrebato me puedo zampar un paquete de galletas. Sigo pensando en tabaco con frecuencia, no es craving, pero siempre está ahí, como una sombra.

 25 días sin fumar

Día horroroso, una sensación terrible, ganas de llorar y desasosiego continuo. Ya no sé si por el cigarro, los exámenes, la vida en general o qué. Por la tarde tuve que salir a dar una vuelta porque no aguantaba más en casa, casi corro nada más pisar la calle. Dicen que la ansiedad es un vestigio evolutivo de cuando los humanos nos enfrentábamos a los peligros de la naturaleza y sólo había dos opciones: atacar o emprender la huida. Pues ha tocado lo segundo, un deseo irrefrenable de huir... ¿de qué y adónde? pues vaya usted a saber. El cuerpo me pide movimiento y la cabeza sentarme en el sofá para sentirme cómodamente miserable.

27 días sin fumar

Con dolor de garganta desde ayer. De cualquier cosa fuera de lo habitual culpo a la falta de tabaco y es rara esta carraspera, no per se, sino por la ausencia de los síntomas concomitantes: placas, mocos, malestar y fiebre... pero no, respiro divinamente. sólo es un ligero dolor y esto, que debería alegrarme, lo hace más inquietante. Salud no tendré, pero hipocondría que no falte.

No paro de darle a las infusiones, unas cinco diarias, parece que sustituí con ellas los cigarros. Ya tengo ritual para mi momento tranquilo del día, justo después de la cena, cuando más me aprietan las ganas de fumar: me desparramo en mi sillón orejero con una infusión relajante, una onza de chocolate y el móvil, donde leo cosas relacionadas con dejar de fumar o la alimentación, desde experiencias a información más científica que me ayuda a comprender este proceso. Me sirve de apoyo, pero quizás sea hora de aflojar, sustituirlo progresivamente por alguna de mis eternas lecturas pendientes.

Subo y bajo en un margen de tres kilos como un yo-yo, no me preocupa. Sigo con el deporte cuando el clima lo permite y vivo cual nazareno de la cofradía de las agujetas del desplazamiento perpetuo; como cada día es una actividad distinta y voy aumentando la intensidad parece que siempre falta algún músculo infrautilizado por descubrir.

Jueves, 24/05. 29 días sin fumar

Definitivamente el carraspeo subió al oído, creo que tengo una ligera infección. Parece que es normal, las vías respiratorias tienen que aprender a defenderse de agresiones externas sin esa mucosidad permanente que la cubría, generada para protegerse del tabaco. Y yo que pensaba que dejar de fumar me haría inmune a las enfermedades... qué digo inmune, ¡Inmortal!

66 días sin fumar.... WUUUAAAAAAOOO!!!!

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Wallace.01

23/05/2018

Chicos hoy cumplí 66 días sin fumar, ustedes son los únicos que saben lo increible que es .. no lo sabe mi madre, no lo sabe el vecino etc.. bueno si mi Sra. y  el del negocio también ¿por que? , por que mi Sra. ya no puede sacarme cigarros gratis y el del negocio por que debe extrañarme con mis 3.500 pesos diarios.

Ahora mi Sra. como ya le he contado en foros anteriores, también lo ha dejado.. es maravilloso todo lo que ha cambiado nuestra vida en 2 meses y un poco más.. ahora no fumamos, corremos por la tarde, comemos vegetales, batidos de clorofila y frutas, etc.. no se, es como mutar de la familia Simpsons a los Flanders de una.. Pero en buena, osea orgullosos .. en lo personal me siento genial, veo como mi reloj de la vida ahora anda más lento y a mis 39 años ya imagino conocer a mis nietos en el futuro.. 

Me despido con un grito de Wallace : Libertaaad!!!

me alegro que el foro siga vivo

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ASTURIES

21/05/2018

Días sin fumar

6 años 17 semanas 4 días

Este es mi marcador y en gran parte se lo debo a este foro.

Hace muchísimo que no entro...por suerte al dejar de fumar y romper con todo lo que te recordaba el tabaco también rompes un poco con el foro, donde viví aferrado mucho tiempo y me ayudó a tener el contador actual

He visto por face que mi prima de Argentina llevaba una semana sin fumar y me acordé del foro y por eso entré.

Al ver vuestros comentarios y verlo con algo de movimiento me he alegrado un montón, ha pasado por momentos malos donde estuvo muy bajo y sin casi nadie que le diera movimiento.

Da igual el tiempo que pase, todos los fumadores que queremos dejar de serlos tenemos las mismas dudas y temores.

Os quiero dar mucho ánimo a todos...si os puede servir de ayuda tengo en el foro escritos como un diario mi asistencia a un taller para dejar de fumar del Centro de Salud de mi barrio, me valió de mucho y todos los jueves cuando salía del taller escribía lo que hablábamos los exfumadores que lo queríamos serlo definitivamente.

Os voy a dar aquellas premisas que me valieron y me sirven para estar aqui´

PERMISOS CERO....dejar de fumar significa no fumar ningún cigarrillo, ninguna calada, desde que lo dejé no he vuelto a poner un cigarrillo en la boca, se que si lo enciendo volveré a fumar la cajetilla que fumaba antes de dejarlo.

Esta guerra se gana día a día, mi contador....como el de todos se logra ganando la batalla día a día, cada noche cuando os acostéis os direis...hoy no he fumado...mañana tampoco y así...cada día.

El duelo por el cigarrillo dura un poco, pero al final pasa, llega un día donde estas al lado de un fumador y no lo echas de menos, te acostumbras a vivir sin tabaco....ese es el objetivo...recordar que antes de fumar vivíais sin fumar....

DEJAR DE FUMAR ES APRENDER A VIVIR NUEVAMENTE SIN HUMO.

Medicación....yo lo dejé con Champix, hay gente que le cuesta tomar medicación...no nos cuesta envenenarnos con un cigarrillo y nos cuesta tomar medicamentos...a mi personalmente Champix me ayudó a no tener mono....literalmente, solo tuve que trabajar para no acercarme un cigarrillo a la boca, porque cuantos cigarrillos fumábamos sin mono....

Mucho ánimo a todos...se puede.

Asturies

Hoy empezamos y será la definitiva

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LMT

17/05/2018

Tras muchas idas y venidas, dejarlo y volver muchas veces, ser una vergonzantes "fumadora secreta" (ocultado a pareja, familia, amigos...) ha llegado el momento

58 días sin fumar

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Wallace.01

15/05/2018

Ya son 58 días sin fumar, como ya he contado en titulos anteriores, no ha sido facil, pero nunca tan tan taaaan trágico, cuando te das cuenta que el pucho no te daba nada real, que eran solo sensaciones ficticias (relajo, concentración, entretención, etc, etc) aprendes a lidiar con el famoso mono... hoy a mi poco tiempo... que para mí en realidad es arto tiempo sin fumar!, ya estoy en nuevas metas como por ejemplo: bajar los famosos kilitos demás.. hago deporte, me obsequié un premio y me compré un perfume en compensación con lo que no he fumado, fuí al dentista me realicé una limpieza, me lavo los dientes a cada rato jejeje me siento mil veces más seguro de mi mismo, antes me encontraba con alguien en el metro y sin la pastillita de menta apestaba a cigarro wdaaa, hoy todo cambió... por eso elegí mi nombre "Wallace", ya que ahora grito libertaaad !!! 

 

Para los que no se animan

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Anoia

15/05/2018

Aquí una experiencia que puede animar a indecisos. Muy claro y bien resumido, es una pena que se pierda entre las respuestas de un foro durante años, menos mal que está google:

Fuente: https://www.burbuja.info/showpost.php?p=11938677&postcount=18

Yo dejé de fumar hace ahora unos nueve años. Fumaba un mínimo de dos paquetes al día de Marlboro lights (hasta tres si salía de farra, bebía y tal) y, sobre todo, pensaba que lo de dejar de fumar era algo que podían hacer otros, pero no yo.

Un verano, de vacaciones en Alicante, con un calor y, sobre todo, una humedad del copón, me doy cuenta de que respiro mal, como si mis pulmones no acapararan suficiente aire.

El chispazo: el acojone. Te das cuenta de que lo de fumar ya no es una broma, que realmente te está haciendo daño. Nunca antes había pensado en dejármelo O, mejor dicho, no me lo había querido plantear porque me creía incapaz de hacerlo.

Primera fase. Unos cuatro días o así fumando lo mínimo. Salía a pasear, porque paseando respiraba mejor que echado en el sofá, y además me era más fácil resistir las ganas.

Segunda fase. Soy perfectamente consciente de que no puedo estar eternamente fumando cuatro o cinco cigarrillos al día. Mi dosis es otra muy superior, y más pronto que tarde volveré a ella. La regresión a la media es así de terca. Así que tengo muy claro de que sólo hay dos opciones: o dejo de fumar del todo, o vuelvo a los dos paquetes de Marlboro L. Le echo huevos (ayudado por el acojone de unos días antes) y me decido, por primera vez en mi vida, a dejar de fumar de verdad.

Tercera fase. El mayor fantasma es la ansiedad, y no hay mayor ansiedad para un fumador que no tener tabaco. Así que, por paradójico que resulte, compré un paquete nuevo de MArlboro y un sobre de tabaco de liar (pro si me daba por ahí) y los guardo en el cajón más recóndito de la caasa. Saber que en caso de no soportarlo más podría fumar me tranquilizaba algo.

Los primeros siete días son la caña. Los zarpazos de ansiedad son recurrentes, casi constantes. Para combatirlos me apoyo en cuatro elementos:

Angel Chicles de nicotina. Para mí fueron fundamentales. Obviamente, no puedes abusar porque precisamente estás intentando dejar de depender de la nicotina. Pero a mí me ayudaron tomándolos cuando la ansiedad me parecía insuperable. Hay que tomar los menos posibles, pero todos los necesarios.

(Cool Pasear. Afortunadamente me encanta andar, así que me dedicaba a dar paseos de horas.

Coffee Agua, hasta que te salga por las orejas. Si sientes ansiedad es preferible beber agua que recurrir a un chicle.

Martini Elimina todos los alimentos y bebidas que más deseos de fumar te produzcan. En mi caso, cero cafeína (y mira que soy cafeinómano).

(E) Soledad. En mi caso llevaba mejor las cosas estando solo. No fui a ver a la familia, que vivía no demasiado lejos, por no amargarles con mi mal humor. Tampoco quedaba con amigos porque eso significaban comidas, cañas, cafés... Pasé esos siete primeros días como un cartujo.

(F) Yo no recurrí a ello, pero imagino que puede venir bien algún ansiolítico ligero, recetado por tu médico, claro. Como digo.

Bueno, en resumidas cuentas: siete días infernales. Golpes de ansiedad horrorosos pero, de pronto...

Primer claro entre las nubes. De pronto, como te digo, a la séptima noche (o la sexta o la octava, no puedo precisar) me doy cuenta de que la ansiedad se ha ido. Me fumaría un cartón de rubio, claro, pero lo importante es que controlaba bien ese deseo. Euforia. También es la primera vez en una semana que soy capaz de sentarme a leer en el ordenador y permanecer atento a lo que leía o escribía durante un buen periodo de tiempo. Estoy tan eufórico que hasta me hago un nescafé con hielo. Y luego otro más. Dios, cómo necesitaba también mi buena dosis de cafeína.

Cuarta fase: has ganado la primera batalla, pero queda mucha guerra. Al día siguiente, a pesar de mi euforia, me doy cuenta de que los golpes de ansiedad no se han ido, sino que regresan. Pero creo que lo peor había pasado. En primer lugar, ya no son continuos, como hasta entonces. Se hacen intermitentes. Conforme pase el tiempo serán menos frecuentes y menos intensos. En segundo lugar, había ganado una gran confianza y sabía que podía derrotarlos.

También hay un aspecto importante: cuantos más días consigues pasar sin fumar, mayor sientes que es la inversión en esfuerzo que has realizado. Así que más incentivos tienes para resistir. De hecho, una de las cosas que hice ese primer día de luz fue tirar el tabaco que guardaba a modo de paracaídas de emergencia. Si antes me daba pánico saber que no tenía tabaco, ahora sentía miedo por tenerlo cerca. Mi mentalidad había cambiado.

Quinta fase: aprender a vivir sin tabaco. Después de eso pasé un mes o así con la vida social al mínimo. Sentía que saliendo por ahí aumentaban las probabilidades de recaer. Poco a poco vas aprendiendo, sobre todo porque poco a poco tienes más control sobre tu tabaquismo y te resulta más fácil volver a hacer la vida que hacías sólo que sin fumar. El día menos pensado te das cuenta de que te has atrevido a beber por ahí con amigos y de que lo controlas. Aun así no te engañes: hay momentos en que te vienen unas ganas locas de fumar. Has superado lo más difícil pero debes ser consciente de que no puedes bajar la guardia.

No sólo eso, sino que debes autoimponerte la máxima de "cero tabaco". No fumo ni en las bodas, ni en las nocheviejas ni nunca. Creo que le miedo que, nueve años después, sigo teniendo a recaer por una gilipollez un día de fiesta es lo peor que me puede ocurrir y, al mismo tiempo, una posibilidad real. Como dicen los alcohólicos: quien lo es, lo será siempre, se trata de permanecer sobrio. Yo creo que siempre seré fumador, pero seré un fumador abstemio.

Por lo demás, todo son ventajas. Vas a notar cómo tu salud mejora en poco tiempo. Vas a sentir un chute de orgullo y de autosatisfacción que valdrá más que todas las bocanadas de tu marca favorita. Y sobre todo, recuerda una cosa: yo era de los que pensaba que fumar era algo que conseguían los demás, pero no yo. Y me equivocaba, yo también podía. Y lamento no haber sido lo bastante valiente como para dar el paso antes, pero me alegro cada día que pasa de haberlo dado entonces, y no después.
Por último: no leí el famoso libro, no establecí una fecha en el calendario. Simplemente sentí asco de mí mismo, sentí miedo por mi salud, sentí la necesidad de hacerlo y, para mi asombro, lo hice. Y desde la perspectiva del tiempo, veo que tampoco era para tanto, aunque duruante los primeros días crees que te vas a morir sin fumar. Pero no, nadie se muere por eso, al revés.
Mucho ánimo, y espero que mis palabras te ayuden a dar el paso.
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