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Impresiones de los primeros días sin fumar (2)

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Anoia

14/05/2018

6 días sin fumar

No había tenido problemas de insomnio hasta ahora. Ayer me acosté tarde por un trabajo que tenía que entregar y había ido retrasando, todo el día sin parar ni a comer, me agobié tanto con eso que ni tiempo tuve de agobiarme por el cigarro. Por la noche me desperté varias veces. Otra vez respirando mal, mocos y dolores varios.

Un efecto que leo mucho y no he sufrido son las toses y flemas oscuras. Si, como dicen, significa que los pulmones se están "limpiando"... ¿los míos siguen con alquitrán?

Fui al parque con la familia, que aquí son maravillosos, como bosques en miniatura, y participé en la clase de Pilates al aire libre; me ayudó mucho a distraerme.

7 días sin fumar

Pues menos mal que Pilates era una cosa ligera, menudas agujetas. Aún así me siento muy bien, y estoy ansiosa por volver, será buen sustituto de la nicotina. Con este pensamiento el día ha pasado mucho mejor.

Hoy tocaba Rückenfitenss ('fitness de espalda'), más suave; en caliente todo bien pero tras llegar a casa y sentarme un rato ya no me podía levantar. Mucho peor que cualquier molestia muscular que recuerde, un dolor intensísimo que me impide mantenerme erguida o tumbarme recta. Mi marido se descojona, que si vengo de las olimpiadas, dice. La clase la siguieron hasta niños con las madres. Lo que es la falta de costumbre, una recuerda que hizo deporte en el pasado y se convence de que el cuerpo lo recordará también. Llevaba una vida demasiado sedentaria.

Por la noche imposible dormir con el dolor, he probado mil formas de estirar, pero no había manera, el insomnio que no me dio la abstinencia me lo da el ejercicio. Al final ibuprofeno y vuelta a la cama; qué poco sano me parece ahora el deporte.

8 días sin fumar

Otro ibuprofeno con el desayuno y media hora de estiramientos para levantarme. No hago nada de nada salvo leer webs sobre dejar de fumar, pensar en mis ganas de fumar, y escribir mis impresiones sobre dejar de fumar. Me autosaboteo, en el fondo creo que no doy palo con la excusa de la ansiedad. Para no sentirme inútil cocino: crema de zanahorias, caldo de verduras, ensaladilla rusa, tortilla de papas y gazpacho. Mi madre siempre me decía que comer bien es el único lujo de los pobres. Aunque ella fuma como un carretero se alegra mucho de mi decisión de dejarlo, pero cuéntale que la pasas sin galletas, zumos, milhojas, cinco comidas al día y un pan en cada una y te mirará horrorizada. He engordado tres kilos en una semana y dejé el súper sin existencias de chocolate negro, soy una con el universo porque yo también me expando.

En el parque QiGong, que parece un personaje de Star Wars pero es lo que en España llaman Chi Kung. A mí lo que nos venden como "medicina tradicional china" y cosas de ese palo me parece una milonga para vaciar la cartera a occidentales ávidos de misterio, milagros y/o exotismo, pero la parte menos New Age, de movimiento y aprender a respirar y relajarse van bien. También son ejercicios vinculados a las artes marciales, de hecho el Tai Chi es una versión lenta y truncada de los golpes de Kung Fu. Como soy de la generación del "dar cera, pulir cera" me gusta imaginarme cual pequeño saltamontes.

9 días sin fumar

Sigo con dolor, pero ya puedo caminar sin grandes esfuerzos. Tengo que dejar de pensar en el cigarro y concentrarme para acabar este año la universidad, a mi edad y aún estudiando la carrera, qué jartura. También he vuelto a tocar a veces el teclado, que dejé por falta de tiempo. Me mantiene las manos y la mente ocupadas, pero no es como montar en bici, esto sí se olvida.

Resulta agotador tener que hacer algo cada vez que pienso en fumar. Lo que quiero es descansar cinco minutos. Hasta el otro día estaba deseando que llegara agosto, para pasar unos días tirada junto a la piscina, pero ahora no sé cómo voy a aguantar la inactividad. No me vale eso de hacer meditación, respirar hondo o a vaciar la mente, que también implica un hacer, sino ese tenderse a la bartola sin preocupaciones, pensando solo en lo bien que se está y lo buena que es la vida.

11 días sin fumar

Leí una cosa en un blog, así de pasada, y ahora no encuentro el enlace, pero luego la he estado rumiando un buen rato, porque veo fundamental que el dejar de fumar no se convierta en una obsesión o el fin único y exclusivo de mi vida. El principio es sencillo: dejar el tabaco no es un objetivo, sino un medio para tu verdadero fin; lo que generalmente uno llama motivos o razones, pero que en realidad no son sino metas.

Por ejemplo, podemos decir que nuestro objetivo es ganar salud. El concepto de "salud" quizás es demasiado amplio, pero tiene la ventaja de que los medios son muy claros y conocidos por todos: no fumar ni drogas en general, moderar consumo de alcohol, higiene, ejercicio regular, dormir 6-8 horas, alimentación sana y variada y chequeos médicos. El "círculo virtuoso", por el que un cambio a mejor nos lleva a otro y a otro. De esta forma es posible observar tus progresos de una forma objetiva y cuantificable, porque "dejar de fumar" no es una actividad, sino su ausencia, por lo que, una vez apagas el último, poca cosa puedes hacer más allá de decir "llevo x días sin fumar" o "hoy (no) tuve ganas de fumar", una acaba instalada en la pasividad y con la sensación de ser un pelele de los cambios de ánimo. Los análisis de sangre no dependen de si tienes un buen día.

La otra recomendación que daba, derivada de la misma idea, era identificar los verdaderos objetivos que buscabas con cada cigarro y encontrar otro medio para el mismo fin. El ejemplo evidente es el cigarro de las situaciones estresantes: si el objetivo de ese cigarro era eliminar el estrés o desviar un cabreo, entonces puedes sustituirlo por respiraciones profundas, pensamientos fríos o técnicas similares. De todas formas esto lo veo mucho más complicado de llevar a la práctica, porque no siempre está tan claro el para qué de un cigarro, o los motivos son demasiado difusos, o aquello no servía en absoluto al fin que creíamos que servía: ¿cómo logra uno la sensación de cierre cuando ya has acabado?, ¿y la paz interior de no hacer nada (salvo fumar) cuando no estás haciendo nada?

MUCHAS GANAS DE DEJARLO PERO ME FALTA VOLUNTAD

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mmq

14/05/2018

Hola a [email protected]:

Soy nueva y la verdad es que es un primer paso porque quiero dejar definitivamente el tabaco que tanto nos domina en nuestra vida. Fumo unos 15 cigarrillos al día y sé que la mayoría son puro vicio.

Quiero demostrarme a mí misma que puedo y a los que me rodean, pensar en mi hija y sobretodo sería para mí una superación total poder demostrárselo a mi padre, que ya no está conmigo y que murió después de luchar contra un cáncer de pulmón. Aún así no entiendo cómo no soy capaz, sé que me falta mucha fuerza de voluntad y ahí reconozco que peco.

Creo que la solución es dejarlo por completo porque hace unos meses intenté reducir y me duró 1 mes como mucho, cuando te das cuenta estás volviendo a fumar la misma cantidad que antes.

La verdad es que me gustaría compartir opiniones con gente como yo, necesito apoyo de otras personas y que podamos animarnos mutuamente a luchar, es el empujón que me queda.

Saludos.

 

 

Impresiones de los primeros días sin fumar

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Anoia

12/05/2018

Los días previos a dejarlo, cuando el hecho aún era una mera idea que estaba empezando a considerar y, por tener alguna información y practicar el idioma me registré en una web del gobierno alemán, www.rauchfrei-info.de; que sin ser ninguna maravilla te obliga a establecer una fecha para dejarlo no superior a 21 días después, lo que generó un compromiso conmigo misma del que carecía. También sirve para llevar el conteo de cigarrillos y te da consejos preparatorios diarios de cómo afrontar los retos de antes y después de dejarlo (y un foro, pero estas cosas uno necesita contarlas en lengua materna).

Leyendo sobre las distintas fases (pre-contemplación, contemplación, preparación y acción) me di cuenta de que llevaba años en la fase de contemplación y sin saberlo ya había dado muchos de los pasos de la siguiente: saber cuánto y cuándo se fuma, controlar el número, limitar los lugares y contextos para fumar, cambiar algunos hábitos etc. El test me daba una dependencia media, porque casi todos mis cigarros se concentraban en las horas de la mañana. Leí experiencias de fumadores en blogs y vi que muchos lo habían dejado con pura voluntad tras muchísimos años a dos paquetes diarios y pensé que si ellos podían lo mío tenía que estar chupado. Me vi tan motivada... sabía que aquella buena disposición no duraría demasiado, porque suelo alternar momentos de impulsividad con periodos de desidia, así que aproveché el tirón para adelantar mi fecha.

Fumé el último cigarro el miércoles, 25 de abril, sobre las 21:00. Solo el pensar que después no habría más me generó cierta ansiedad; lo agoté hasta el filtro y no me supo bien, como cuando fumaba más de lo acostumbrado.

(Estas son las impresiones que fui anotando los primeros días, las publico en varios posts para no hacerlos demasiado largos)

Primer día sin fumar

No sé por qué, pero de las experiencias que había leído estaba convencida de que el proceso sería una sucesión de momentos con ganas de fumar, que tendría que superar, asociados a aquellas veces en que fumaba; esto es, tantos momentos de ansiedad como cigarrillos solía consumir, pocos, y que si los aguantaba unos minutos el resto del día estaría bien; pero no se parece a eso para nada. Cuando fumaba era más fácil aplazar un cigarro, porque sabía que después iba a tener uno de todas formas. Ahora es una sensación permanente que no desaparece, la impresión de que me falta algo, de que las cosas están incompletas. Como cuando comes y te apetece postre, que si no lo tomas parece que no terminas de quedarte a gusto, pero prolongado en el tiempo y con absolutamente todo. Después de cada comida, en los descansos entre horas de estudio, cuando me aburro, después de un capítulo de una serie. En general, al terminar cualquier actividad, esto es, los descansos, pequeños espacios propios de paz entre el agobio de "lo que hay que hacer".

-Sufro una desazón continua, nerviosismo, necesidad de mantenerme haciendo algo, especialmente con las manos. El tiempo pasa muy, muy despacio, los tiempos muertos entre tareas son duros, simplemente no sé qué hacer. Las tareas para desviar la atención como limpiar o recoger no terminan de ayudar, porque son actos muy automatizados, dejan demasiada vía libre para pensar mientras los haces. Es más fácil cuando hay que hacer algo fuera, ya estaba acostumbrada a no fumar en esas situaciones. Creo que si trabajara en una oficina o tuviera que ir a clase me sería más sencillo.

-No he salido al balcón, que es donde solía fumar, temo que me den más ganas. Solo deseo que pase el día, no he disfrutado de nada. Sólo he conseguido olvidarme por un rato en fisioterapia, hoy era mi última sesión  y en un ratito de bici por el parque.

-Una hora después de acostarme me desperté de golpe, muy agobiada, fue parecido al inicio de un ataque de pánico pero lo corté de golpe. No tuve más problemas para dormir.

Segundo día sin fumar

-Me he levantado bien, sin sueño, respirando profundamente, sin los mocos habituales. El desayuno me ha sabido mejor que otros días, debe ser cierto que mejora el sentido del gusto. Pero al terminar el café y pensar en las cosas del día fue como si se contrajeran de repente las vías respiratorias y tuviera que respirar por un tubo muy fino. Ansiedad.

-Tengo hambre a todas horas; intento aplacarlo con té y chocolate negro de 85%, que además de ser mi favorito tiene menos azúcar, pero enseguida vuelve. Me han empeorado mucho las hemorroides, no es un tema bonito, pero qué le voy a hacer, como en los anuncios, "deja de sufrir en silencio".

-Uno de mis versos favoritos de Garcilaso "Cuando me paro a contemplar mi estado", es la enunciación perfecta de lo que hago de continuo, pensar en lo que fue, lo que no fue, lo que debía haber sido y lo que quizá será. Se me hace dificilísimo actuar, y ahora que tengo el run-run del cigarro en la cabeza eso no ayuda nada. Dicen los psicólogos que cuando piensas que haces algo tu cerebro reacciona como si ya lo hubieras hecho de verdad, por eso la novela ya la hizo el fantasma en tu cabeza y no hay necesidad de sentar el culo para escribir en el más acá. Pienso en fumar y pienso en resistir como alternativa a fumar, y así pasan las horas.

-Tengo que estudiar para la UNED y mil cosas más. Ya me estaba costando ponerme a ello antes de dejarlo, ahora se me hace casi imposible sentarme y dedicar media hora seguida a una actividad mental. Por la noche he ido al cine con mi marido, que al precio que está me lo concedo como premio; nada más empezar los anuncios sale uno de mi marca de tabaco habitual, estupendo. Después de la peli me iría a tomar una cerveza, pero me imagino deseando un cigarro y sintiéndome miserable, prefiero volver a casa.

Razones para dejar de fumar:

 Escribir me ayuda, ocupa las manos y el pensamiento, y hago muchas listas, es una terapia/forma de procrastinar sin remordimiento que llevo muchos años empleando cuando me siento atascada en algo o no sé qué hacer. Te suelen recomendar que elabores una lista de razones para dejar de fumar (y que la lleves siempre contigo para leer en los malos momentos, visto fríamente es un poco ridículo, la verdad). Así que hice la mía:

  • Vivir más y con mejor calidad de vida: esta es la causa más obvia y supongo que compartida. Digamos que ya no veo tan lejos ese momento en que me queden más años vividos que por vivir.
  • Demostrar y demostrarme capacidad de afrontar problemas y, sobre todo, de tomar control sobre mi vida.
  • Correr sin asfixiarme. Esto es una hipótesis a prueba. La cosa es que hago muy poco ejercicio y he sufrido tanto en mis últimos intentos que ya directamente ni me molesto. Pero cuando estaba en el que se supone debía ser mi mejor momento físico, con 20 años y corriendo 8 kilómetros diarios, ¡sufría igual!, no podía respirar por la nariz ni controlarme con un pulsómetro porque pitaba nada más empezar, hasta en reposo a veces; tampoco podía conversar durante el entrenamiento, ni a trote cochinero. Mis marcas mejoraban porque mi musculatura era más fuerte, mentalmente conseguía prolongar la carrera o dar zancadas más largas pese al sufrimiento, pero este no desaparecía, siempre corría asfixiada desde el primer minuto y es algo que me reconcome. Pasé casi dos años entrenando a diario hasta que, por una sola vez y una sola carrera, alcancé esa especie de "estado zen" del corredor, en el que notas que todo, músculos y respiración, se sincronizan en perfecta armonía; es una sensación que no he vuelto a tener nunca. Pero bueno, a estas alturas no estoy por ponerme a correr maratones, solo mantener un trotecillo constante sin la sensación de que me va a dar ataque cardíaco ahí mismo.
  • Mejorar concentración. Dejar de fumar causa problemas de concentración, debido a la ansiedad, pero es que yo ya sufría ansiedad diaria al controlar el número de cigarros, retrasando el siguiente con requisitos tipo "hasta que no estudie dos horas no fumo". Cualquier actividad mental mínimamente exigente tenía siempre esa línea de pensamiento en segundo plano: "a ver si llega ya la hora del descanso", "huy, qué hambre tengo, voy a por café y a picar algo", "mira, un Whatsapp mi madre, voy a chatear un rato con ella"... todo esto lo hacía fumando, claro.
  • Reducir la ansiedad: al menos la que viene causada por la abstinencia del cigarro, que espero desaparezca tarde o temprano.
  • Tomar la píldora. Debo tomarla por prescripción médica y no lo hacía por fumar. Aparte de los mil efectos secundarios inherentes al chute hormonal, fumar en combinación con la píldora, especialmente a partir de los cuarenta, aumenta en gran medida las probabilidades de una trombosis.
  • Dientes blancos: nunca me han preocupado en exceso en tanto se mantengan sanos, pero con los años y pese a las limpiezas anuales se empieza a notar ese tono amarillento que da un poco de repelús
  • Ejemplo para mi hija: no estaba muy alto en la lista porque no creo que mis hábitos sean un factor decisivo para ella frente al peso de otros elementos como la tolerancia social o el entorno de iguales. Además, pensaba que, bueno, si llegaba a pasar tampoco era tan terrible, siempre estaba ahí la posibilidad de dejarlo tempranamente. Yo he consumido otras drogas, he tenido incluso una época de beber bastante más de lo considerado "social", y sin embargo hoy día no me cuesta en absoluto no consumir o tomar solo unas cervezas de vez en cuando. El problema es que de lo que leo empiezo a sospechar que, cuando algo ha llegado a convertirse en adicción, nunca retornas al estado anterior, que ese vacío se queda ahí contigo, por eso hay quien lo deja una década y aún así vuelve a caer. Ante ese panorama y dada la facilidad para volverse un adicto, el mero hecho de empezar es una condena a perpetua. Niños, no fuméis.
  • Valoración social: No es ya que fumar, antes algo tan transversal, hoy se catalogue como poco menos que puro incivismo equivalente a mear en la calle, ahora es también una marca de estatus social, cada vez más ligada a las clases bajas, que ya sabemos lo bien que se las trata en todas partes.
  • Por la parte económica la verdad es que poca motivación tenía, pues según mi contabilidad casera gastaba de media unos 15 euros al mes, mucho tiempo iba a necesitar para llenar una hucha.

Tercer día sin fumar

Efecto positivo inesperado: sexo espectacular, ni cansancio ni presión en el pecho. Habrá a quien esto le asombre, pero yo en momentos de audacia y entusiasmo singular he tenido hasta mareos, de los que parece que te vas a quedar en el sitio.

He dejado fluir el día haciendo más bien nada, como es fin de semana me lo puedo permitir sin mucho remordimiento. Un ratito tumbada en el parque con una cerveza de trigo. Estoy contenta, pensé en fumar, pero lo llevé bien.

Cuarto día sin fumar

-La sensación que más me asombra de este proceso, por frecuente e inesperada, es la TRISTEZA, una tristeza enorme e incomprensible. De verdad que abandonar el cigarro es como un duelo. Cualquiera diría que es el tabaco el que me ha dejado a mí y no al revés.

-Hoy me han sorprendido varios olores fuertes en el baño, a químicos. Después de mucho mirar me di cuenta que venían de las toallitas húmedas, aunque están dentro de una caja de plástico cerrada y los algodones de la papelera con restos de potingues varios. Nunca me había dado cuenta de que olían así.

-Lo del sentido del gusto es raro, no es ya que algunas cosas sepan mejor, es que otras directamente saben distinto, como si las probara por primera vez. Creo que cocinaba con demasiada sal.

-Sigue la desazón, me obsesiono leyendo y releyendo páginas en internet, diarios digitales de ex-fumadores y foros. He encontrado uno particularmente interesante, una mujer que lo dejó con pastillas en su tercer intento (Nota: me refiería a esta web, claro), me gusta porque explica sus vivencias día a día, sobre todo al principio, y, particularmente, lo que piensa. No se centra tanto en los síntomas físicos, sino más bien lo que le pasa por la cabeza. También hay un foro con posts interesantes. Me ha tranquilizado un poco leer esto:

http://www.miluchacontraeltabaco.com/blogs/lucho65/seguimos#comments

[...] Me llamó mucho la atención esta Navidad, despues de una buena cena, como una familiar que lleva más de 20 años sin fumar.- y fue un fumador empedernido.- como trás el postre y los fumadores encender un descomunal COHIBA, como se le quedan los ojos en blanco y se relamía los labios e incluso les pide que le dieran uno. Le duró apenas unos segundos. Debo ser claro con [email protected] Yo por lo menos, tendré que estar "al loro"toda mi vida.
También un chico, comentaba en un foro de intermet, que después de 8 meses ó 1 año sin fumar.- creo recordar.- que ya no se acordaba del tabaco. que para él era como si viera una anuncio de Mcdonald y le apeteciera comer una hamburguesa. Enseguida desechaba la idea y seguía su camino. Me animó bastante.

Hola,

yo creo que la descripción de ese chico es buena; lo que me dicen mis siete años sin fumar es que nunca lo olvidas, pero nunca lo deseas; te viene de vez en cuando la idea a la cabeza, sobre todo si ves algo que te lo recuerde, o si te vuelves a poner en una situación en la que siempre fumabas y en la que no has logrado crear un hábito nuevo, pero no te cuesta nada decir que no; de hecho, ni siquiera te lo planteas en serio; solo es como un recordatorio para uno mismo: "¿ y si fumara uno?", "no, yo no fumo", y ahí se acaba.
Estoy leyendo lo que estáis comentando y ahora tenéis mucha prisa, todo el mundo la tiene, que conste, en saber cuando va a abandonaros el deseo de fumar, si son dos, tres meses, o años, o toda una vida; y creo que cuando los "viejos" decimos que dura siempre estamos creando una imagen errónea, muy dura, muy esforzada de lo que es el camino del no fumador.
Veréis, hasta donde yo puedo contar por mi experiencia; el deseo fuertísimo de fumar, lo que llaman craving, dura muy pocas semanas, no es uniforme, y depende de cada persona, y es mejor no decir si son cinco o diez, pero son pocas, muchos de vosotros ya debéis estar entrando en la fase siguiente; después aparece el deseo acostumbrado, es lo que hicimos siempre, son nuestras manos, nuestro cuerpo, el que va a por el tabaco; eso dura un poco más, hasta que creas nuevos hábitos y nuevos automatismos, pero esa fase no es ya tan intensa, es molesta pero no "duele", es más larga, pero cada día notas con claridad que vas mejorando; tampoco voy a dar cifras porque no las sé, pero si tuviera que aventurar algo, diría que sobre los seis meses, (como siempre, por favor, entendedlo así, cada persona somos un mundo diferente, que nadie se asuste si llega antes o más tarde).
Y después está el resto de la vida, somos fumadores "en excedencia", y así queremos seguir siendo; y NO ES DIFÍCIL, es cierto que hay que estar atento, que a veces te sorprende la intensidad momentánea del deseo que aparece después de años (y desaparece en instantes), pero se vive con normalidad, sin sentirse mal.
Que nadie piense que la vida del ex-fumador es una vida de represión, para nada; todo lo contrario, es una vida de ilusión, y de autoestima alta (en este tema, tampoco nos convertimos en superhombres o supermujeres), nos hemos limpiado por nuestros propios medios, con nuestra propia y exclusiva fuerza, y eso gratifica y justifica lo mal que lo hemos pasado en su momento.
Perdonad por el tocho, no sé si lo he conseguido pero quiero transmitir un mensaje de optimismo, después de un breve camino de dureza, viene un largo camino de tranquilidad, hay que seguir andando, pero se respira bien.

-He leído que es difícil, pero quiero controlar el peso. Pasé una década viendo sin demasiados dramas cómo cada año ganaba un kilito que nunca se iba, pero ya con 73 kg empecé a controlar ciertos hábitos y alimentos; bajé lentamente a 68 y aún estaba en proceso. Ahora siento un hambre voraz que no se va, tengo que aprovisionarme de infusiones y acostumbrarme a tomarlas sin azúcar o voy a salir rodando.

-El cuerpo me pide deporte para soltar esta ansiedad, pero tengo miedo de desmotivarme si voy a correr y me asfixio como siempre. En el parque el ayuntamiento va a poner todas las tardes un monitor haciendo algo: pilates, yoga, etc. La verdad es que no tengo excusa, es gratis, está cerca y son actividades suaves.

Hace mucho que no escribo fuera de lo académico, ni siquiera para mí, lo echaba de menos.

4 Meses Sin Fumar

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Alex465

11/05/2018

Parece ya que fue una eternidad cuando dejé el tábaco, y sin embargo solo han sido 4 meses, es posible que se me haya hecho tan largo debido a que ya no tengo un cigarrilo entre los dedos, y que con la abstinencia estos últimos meses han sido bastante duros. Debo decir que cada vez estoy mejor, aun me cuesta concentrarme y a veces tengo pensamientos negativos o preocupación sin motivo alguno. Pero cada vez estoy mejor ^^ 
Os deseo mucha suerte a todos y que no os rindais

El camino hasta aquí

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Anoia

11/05/2018

Mi padre murió al cumplir los cuarenta, el hígado deshecho tras superar la hepatitis B -"la buena"- y toda una corta vida de gintonics sin fruta y Winston de contrabando. Mi madre prefería Camel, con el dibujo de un dromedario, los albañiles trabajaban con un Mecánicos sin filtro colgando del labio, el director del colegio paseaba su puro por el aula y mis compañeras repetían a coro aquello de "no bebes, no fumas, no follas... pa' que vives, gilipollas". Pese a este contexto, o quizás por su causa, mi hermano y yo crecimos odiando el tabaco. Cuando, totalmente desconcertada, le preguntaba a mi padre enfermo por qué seguía fumando y bebiendo contra el consejo de la doctora, él siempre respondía que le relajaba. Probablemente fui de los pocos a quienes su muerte pilló por sorpresa.

Empecé a fumar a los 14, tras su muerte, sola y a escondidas1, para relajarme. La "fumadora social" llegó algo más tarde y me pasé a Marlboro porque todos decían que era el mejor: del cigarro en el recreo al cigarro y la copa de fiesta, de unos carnavales con tres días de marcha seguidos a costumbre diaria de unos pocos pitillos.

En algún momento de 1997, Coronas, la marca de tabaco negro que fumaban las señoras de mediana edad, decidió sacar una línea de rubio para el público más joven, con una promoción que duró meses: dos paquetes por cien pesetas2. Más o menos por la misma época nació L&M, otra marca de precio reducido. Abandoné Marlboro congratulándome por el dinero que iba a ahorrar.

A los 19 gastaba dos cajetillas diarias y una bronquitis aguda; silbidos en el pecho al respirar e inhalador cada dos horas. No podía dar una calada sin ahogarme, lo que no me impedía intentarlo. La doctora me advirtió que si seguía así aquello podía volverse crónico. Ya recuperada hice mi única tentativa con los parches y no duré un día. Preocupada por las consecuencias en mi salud, pero resignada a necesitarlo porque me relajaba, reduje el consumo a un paquete.

A los 29 me fui dos meses a Inglaterra; el tabaco allí era tan caro que compré picadura. Comprendí entonces que había derrochado años limitándome a simplemente fumar, cuando podía tener un hobby con su técnica y vericuetos intelectuales; liar cigarros, recargar el gas, cambiar la piedra del mechero, seleccionar y conservar el tabaco, elegir filtro, tamaño, peso y tipo de papelillos, siempre de combustión lenta porque, maravilla de maravillas, el cigarro ya no se consumía solo. Redescubierto el placer de fumar resultó que fumaba menos, porque el tiempo de preparación y ejecución necesario era incompatible con lo circunstancial o la espera. Dejó incluso de gustarme el tabaco de paquete, que me causaba dolor de garganta. Sumado a la entonces reciente prohibición de fumar en centros de trabajo y espacios públicos, y que yo misma me había exiliado al balcón de casa, rara vez llegaba a los quince cigarrillos. Lo mío era ya el colmo de la concienciación, no sé por qué mi marido seguía dándome el coñazo para que lo dejara.

Hace unos años emigré a Alemania. Entre el trasiego de empezar una nueva vida y que debía salir a la terraza en pleno invierno a temperaturas bajo cero había días que apenas fumaba. Por primera vez pensé en hacer un esfuerzo consciente para reducir drásticamente el consumo. Ponía los filtros del día en La Lata3 y procuraba distribuirlos. La mera idea de pasar un sólo día de abstinencia se me hacía inimaginable, sólo había pasado cinco días sin humo en dieciséis años, todos en el hospital: dos tras una operación y tres tras el parto, porque embarazada también fumaba.

Pasé los últimos tres años en la horquilla de 5-8 cigarros, creyendo que mi cuerpo iría perdiendo la necesidad de nicotina, pero llegó un momento en que toqué suelo. Nunca había fumado tan poco y sin embargo solo entonces fui plenamente consciente de mi dependencia. Da igual lo que hiciera, no es solo que fuera incapaz de bajar, es que llevaba años batallando por mantener los límites y hacerlo me costaba cada vez más en lugar de menos esfuerzo.

Fumé mi último cigarro la noche del 25 de abril de 2018. Sensu stricto, el tabaco siempre se deja "de golpe", porque en algún momento tienes que dar el salto de fumar a no fumar, pero a mí me gusta pensar que lo he dejado "poco a poco", en un proceso que ha durado 22 años.

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1 No hizo falta sisarlos, la primera vez que me pidieron el DNI en un estanco ya tenía 18.

2 Unos 0,66 €. Las islas afortunadas, le llaman, es más barato estar borracho y fumando que comer.

3 La Lata, una cajita cutre de Chesterfield, regalo de promoción de bar, donde guardaba papelillos, piedras, filtro y mechero. A veces parecía que una llevara ahí material de santería. Confieso que soy algo fetichista con los "artículos de fumador": me fascinan esas pulquérrimas vitrinas con petaca, pitillera, Zippo, pluma y abrecartas, me recuerdan a los expositores de su pariente, los "artículos de papelería".

Presentación

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Anoia

11/05/2018

Hola a todos:

Llevo ya 16 días sin fumar, durante los cuales me ha ayudado enormemente leer los muchos comentarios, vivencias, enlaces y consejos de esta página, que agradezco y sigo con interés aunque no participe en la conversación. La verdad es que no deseo permanecer activa en foros o redes sociales, pertenecí a demasiados y llevo unos años en el camino inverso de "asocialización digital".

Una de las alegrías que me ha devuelto dejar de fumar es el gusto por escribir, aunque solo sea un pseudo-diario que la primera semana no era sino notitas adhesivas con lo primero que me cruzaba la cabeza pululando por toda la casa. Tras recopilarlas pensé en elaborarlas algo más e ir publicando el proceso en mi blog de siempre, pero como ese lo lee hasta mi madre tanto exhibicionismo me generaba cierta aprensión. Contra lo recomendado yo aún no he anunciado al mundo que dejé de fumar, solo a los íntimos, y siento que es mejor así. Creo también que mis crónicas anónimas serán menos embarazosas y, espero, más útiles por estos lares; aunque parezca increíble el resto del mundo no parece compartir mi interés por hablar del no-fumar a todas horas.

".... necesito que las ganas de dejarlo sean más grandes que mi miedo a dejarlo ..... "

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vicente50

11/05/2018

                         Hola [email protected] , recalco esta frase/razonamiento  de Lafatis por considerarla importante para un buen desenlace final.

                          Leedla con calma porque no tiene desperdicio.

                                                      Ánimo a [email protected] y feliz finde.

53 días sin fumar

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Wallace.01

10/05/2018

Luego de 53 días sin fumar, de días sin trabajar por que no pude dormir, de salidas rechazadas por temor a enfrentarme sin armadura posible ante el demonio mismo!... luego de todo eso, todo eso!.. puedo decir que volví a ser feliz, a salir, a sonreir.. lo peor pasó.. bueno, creo que pasó, no bajo la guardia, pero ya la vida tiene más color... motivé a mi Sra. que también lo dejara (ya no puede fumar gratis jajajaja) y decidió dejarlo hace un mes.. mira la vida.. ahora full fitnes, con mi presión arterial excelente, energetico, con mis dientes blanqueados, perfumado todo el día.. si hata yo me encuentro rico jajaja broma.. solo puedo decirles y esta vez muy en serio: Dejar el cigarro fué lo más maravilloso que me pudo pasar en la vida.... no solo cambio mi aspecto y mi estado físico.. cambió mi alma.

 

Aguante !!!! y Libertad!!

98 Días Sin Fumar

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Linux

10/05/2018

Bueno por fiiin puedo escribir, mi cuenta de demoro varios días en ser activada, creo que me he leído casi todo este foro Dios mío jajajajajaja... 

Quiero compartirles mi experiencia durante estos tres meses y 8 días, yo dejé el tabaco el mismo día que enterre a mi mejor amigo, así que tuve un duelo doble y bastante duro, el primer mes fue muy duro, un miedo tenaz a morirme, falta de apetito, ansiedad, tristeza, insomnio, fatiga, cansancio, me faltaba el aire, tensión en la cabeza... uuff fue bastante duro, salía a caminar, para oxigenarme un poco, como viví dos cosas al tiempo pues los síntomas están revueltos, ya a partir del mes y medio todo empezó a mejorar, unos días más dificiles que otros, con algo de ansiedad por momentos pero ya más controlable, yo utilicé un medicamento que se llama Okey que es homeopático y es para el Estado de ánimo, también experimente reflujo, a veces confundía los síntomas, me daba tristeza que me dieran otros síntomas jajajajaja, pero bueno ya todo ha ido mejorando cada día, aunque aún tengo días que no quiero hacer nada, y que me entra un aburrimiento total, pero estoy firme en mi decisión de no volver a fumar, el primer mes que deje de fumar aún vivía con mi madre que fuma, ya se imaginarán pues la escena, pero bueno ya todo está mucho mejor, y he leído muchísimo, los he leído mucho eso me ha aayudado inmensamente para entenderme por que nadie entiende como nosotros el cambio que se le hace al organismo y a nuestro cerebro, siempre encuentro a alguien aquí con mis síntomas y eso lo aliviada a uno, positivo cabe anotar que el no fumar esta por encima de todo, ya no tengo mis hábitos acompañados por un cigarrillo ni tampoco olor a cenicero, mi pareja no fuma y para mi el ha sido un apoyo gigante, por que mi anterior pareja fumaba impresionante y eso en su momento no me permitió dejarlo.... Bueno aquí les comparto parte de mi historia, un abrazo desde Colombia... 

16 días sin tabaco

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Lola♣️

10/05/2018

Hola, soy nueva en este foro, me registro para ver si me sirve de ayuda a terminar con este vicio sucio.... Soy fumadora desde hace 20 años, y llevo 16 días sin fumar..., no lo llevo muy bien, imagino que a más de uno/a Le habrá pasado..... Saber de vuestras opiniones. Gracias. 

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