Drogas

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  • Steppen
Mar, 05/06/2018 - 23:04

Es posible que este texto en un foro antitabaco llame la atención, pero todo depende del punto de vista en el que lo analicemos. No conozco ninguna afirmación seria que aliente la prohibición del tabaco, en todo caso se demanda una información más amplia sobre la droga. Si algún día el tabaco tiene que desaparecer, será por convencimiento, porque conocemos sus efectos antes de empezar a fumar, no por una prohibición.

Sin que sirva de precedente, voy a romper una lanza a favor de las drogas, demonizadas, calumniadas y tratadas injustamente. Las drogas han convivido con nosotros desde hace mas de diez mil años. Curanderos, brujos y chamanes fueron los primeros farmacéuticos que elaboraron y clasificaron las sustancias alucinógenas y principios activos que obtenían de las plantas, convirtiéndose en mano derecha de jefes de tribus y reyes, salvando vidas con su magia, su sabiduría...... y algunas hierbas. 

 

No sería lógico prohibir los cuchillos por la posibilidad de que alguien los utilice para matar, ni prohibir los vehículos con los que podemos atropellar a alguien, porque una sociedad adulta debe alejarse progresivamente de las prohibiciones, no podemos ser tratados como niños tutelados por papá estado. Aunque vivimos en sociedad, no podemos aceptar ser tratados como borregos alienados. 

Por supuesto que la droga utilizada sin información y sin medida, mata y crea miseria y sufrimiento por donde va, pero vayamos a la raíz del problema: el poder económico es la verdadera mafia, son los verdaderos traficantes y dueños del negocio de las drogas, por acción y otras veces por omisión, a veces mirando para otro lado, y siempre calculando beneficios a menudo en connivencia con gobiernos corruptos que abren y cierran la muralla a su conveniencia. Ellos son los más interesados en que todo continúe igual.

 

 El corte de algunas drogas es la principal causa de la muerte de consumidores, por lo tanto podemos decir que la ilegalización es la rampa de salida de la adulteración de la droga. La heroína se corta con estricnina (matarratas) y la cocaína con talco. También se emplea la aspirina, azúcar, sosa cáustica y un largo etcétera de venenos que llegan a la sangre y a los pulmones de los kamikazes suicidas. La vuelta de las drogas a las farmacias, acabaría con muchas muertes y con toda la red de delincuentes de cuello blanco, con los cárteles y con los pequeños camellos; se acabaría con las mafias, con el negocio de gobiernos corruptos y con parte del crimen organizado. Una gran campaña de concienciación, educación e información, ayudaría a la protección de los más jóvenes para evitar la adicción. Deberíamos profundizar en el estudio sobre la legalización de las drogas, de una manera, meticulosa, progresiva y coordinada a nivel internacional. 

 

En España se vendió morfina, cocaína, cannabis y heroína libremente en farmacias hasta el 1918; los distribuía Bayer como remedio a enfermedades como la tos, el asma, la bronquitis el cólera, la disentería y la depresión. El uso de opiáceos y el resto de drogas hasta el siglo XX, salvó más vidas que las muertes que causó el abuso de las mismas. No es necesario mencionar el papel importantísimo de la morfina en nuestros hospitales y sobre todo en la medicina paliativa; también de la marihuana en el tratamiento con quimioterapia, legalizada en USA desde 1996 para fines terapéuticos, y no menos importante es el gran papel que realizan las drogas químicas sobre la salud mental. Sobre la experimentación, hay una extensa bibliografía sobre las drogas. Quizás alguno se escandalizaría si destapáramos lo que el arte y el pensamiento deben a las drogas. 

 

Todos sabemos o intuimos que las experiencias con las drogas son peligrosas, y si no hay información ni experimentación gradual, el aprendiz de brujo entrará en la jaula de la adicción como un ratón hipnotizado por el olor a comida, pero la historia nos enseña que ninguna droga desapareció o dejó de ser consumida durante el transcurso de su prohibición, y mientras subsista esta prohibición habrá una tendencia mayor a consumos compulsivos. La disponibilidad de una droga no aumenta necesariamente el número de consumidores. Podemos conseguir pegamentos o colas para esnifar con toda facilidad, y sin embargo se constata que el número de adictos a estas drogas en el mundo occidental es inapreciable. La ley seca evidenció que los alcohólicos no disminuyeron y que la prohibición no logró su objetivo.

 

Las drogas pueden ayudar si se utilizan con inteligencia, con prudencia y sabiduría, para curar o incluso para explorar. No voy a abogar por un uso indiscriminado de las drogas ni una legalización global,  porque todavía no se dan las condiciones necesarias. No voy a aconsejar a nadie que las tome, pero es importante que podamos elegir, sin prejuicios, y valorar la existencia de las drogas como lo hacemos con el agua, que nos da la vida pero también nos puede ahogar. Las predicciones auguran que conviviremos muy estrechamente con las drogas en un futuro, seguramente ya sin adicciones ni efectos secundarios. No obstante si puedo conseguir volar, experimentar y aprender sin drogas, elegiré este camino.