NICOTINA CUANTO TE ODIO
En este "casi" primer mes como ex-fumadora, he sido contagiada gratamente por todos los blogs donde los ánimos eran fundamentales para vencer a esta asquerosa droga. Parte de ese esfuerzo, de esas experiencias, que en mi persona han repercutido positivamente y en cierta medida, han quitado piedras en este camino tortuoso; sobre todo los primeros días, demasiadas piedras, en ocasiones excesivas, pero siempre con apoyo, en definitiva leer cada experiencia me resulta una terapia fundamental. Y por ello, mil gracias.
En mis propias carnes estoy sintiendo a veces ansiedad, sobre todo cuando abandonas un mal hábito. En los primeros dias recuerdo perfectamente que buscaba en internet noche y día en que momento iba a dejar de recordar a la nicotina, o por lo menos, cuando podría poder volver a vivir con normalidad, necesitaba una fecha, una hora exacta. Y ahora me doy cuenta que cada persona tenemos un reloj biológico diferente y la nicotina actua de diferente manera en nosotros. A veces nos apoyamos en la humildad, otras en la soberbia, incluso podemos estar llorando día sí y día también. Sólo sé que cada día que pasa tengo más fuerza, cuando veo a alguien fumando, no pienso o intento no pensar en el hecho de fumar, al igual que cuando una amiga se está tomando un té, no pienso por qué toma un té y no un café.
Los días van pasando y el aire entra lentamente por mis pulmones.
- blog de Melania
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios


2 comentarios
Qué buen texto, Melania. Parece que la falta de nicotina -entre otras cosas- despierta la creatividad.
La idea de reloj biológico es buena. Hay mucha subjetividad y diferentes niveles de adicción a la nicotina. De cualquier manera, dejar de fumar no es ninguna tragedia.
¡Felicidades!, de verdad.
Es duro, al principio, pensar en curarse sin una fecha límite, donde el mono se retire. Yo recuerdo que esperaba que terminen los primeros tres días. Porque había leído que eran los más duros de atravesar. Después fui por las primeras tres semanas que, también según leí, eran el plazo máximo en el que el mono físico puede sobrevivir sin nicotina.
Hoy hace casi dos meses que estoy sin fumar. Y sospecho que la magnitud del mono, la ferocidad de la abstinencia la fabricamos nosotros, no tanto la mente sino el corazón. Porque en esto del cigarrillo, aunque no lo parezca, hay mucho de afecto. Fíjate si no, el título de tu post. Uno ODIA o AMA al tabaco. La idea es hacerlo indiferente a nuestras vidas. Yo todavía no pude, pero lo voy comprendiendo. Indiferencia. Dejarlo ir. Como dejamos ir a una persona que quisimos y con la cual no nos llevamos. Decir adios es lo más sensato, pero lo más difícil.
Espero, de verdad, que sumes muchos días más a tu abstinencia, tantos que le pierdas la cuenta. Y que seas libre. Que seamos libres todos los que atravesamos este problema.
Abrazo cordial.
Robel.